¡Bienvenidos jóvenes aventureros! Esta historia fue contada hace muchos años en esta misma taberna, recuerdo como si fuese ahora al viejo Wini sentado junto al fuego, repitiendo una y otra vez cómo los seguidores de Nurgle surgieron de la nada… Ocurrió en las lejanas tierras del norte, ahí donde solo existe el caos y la locura. Solo moran allí los grandes guerreros que adoran al caos buscando obtener el favor de sus dioses. Os voy a contar una refriega sucedida a una patrulla de adoradores de Khorne.

El tabernero.

En las desoladas y frías tierras de Norsca cerca del rio Jotumir, una patrulla dirigida por Avraath Bloodaxel el adorador de Khorne se dirigía a unas antiguas ruinas para obtener el beneplácito favor de su dios, ya que se rumoreaba que en esas antiguas ruinas se ocultaba un arma legendaria que el mismísimo dios de la sangre ocultó lejos de las manos de cualquier mortal. Esta era una zona donde gobernaba el culto a la enfermedad y la pestilencia.

Se dice que Khorne enterró su arma en las tierras de Nurgle para que solo un mortal capaz de sobrevivir a la pestilencia fuese digno de manejarla. El ejército de Avraath había venido menguando conforme pasaban los meses en tan devastadas tierras y para cuando llegó a las ruinas era poco más que una pequeña patrulla con los hombres que habían logrado resistir a todas las penurias del camino.

Avraath se encontró que el lugar estaba totalmente desértico, nada ni nadie parecía haber estado en aquel lugar alejado de cualquier civilización desde hacía mucho. Solo unas montón de ruinas, huesos y unas murallas destrozadas gobernaban el desolado paraje. Avraath sonrió, sabía que lo había encontrado, pues pensó que lo mas difícil había pasado. Nada más lejos de la realidad, puede que Khorne hubiese escondido allí el arma en las ruinas, pero estas pertenecía a Nurgle y este no estaba dispuesto a que nadie vagase por sus desoladas tierras y saliese de ellas con vida.

Los demonios de Nurgle surgieron a cientos de todas partes, poblando el lugar de todo tipo de horrores, plaga y muerte. Avraath estaba decidido a obtener la gloria del dios de la sangre, y no le importaba cuantas criaturas de Nurgle tuviese que matar por el camino.

Ejercito Guerreros del caos (marca Khorne):

  • Paladín del caos: Marca de Khorne- Arma hechizada, arma adicional, armadura del caos-139pts
  • Guerreros del caos: Marca Khorne, grupo de mando, estandarte de la llama perpetua, alabardas x10 278pts
  • Mastines del caos: x5-30pts
  • Caballeros del caos: Marca Khorne, x5- 145pts
  • Carro del caos: Marca Khorne, x1-145pts

Ejercito Demonios del caos (Marca Nurgle)

  • Heraldo de Nurgle: N1 magia-145pts
  • Portadores de la plaga: Oficial, y estandarte campana de la condenación, x10- 140pts
  • Portadores de la plaga: x5-70pts
  • Nurglete: 30pts
  • Bestias de Nurgle: x2-140pts
  • Zumbadores bubónicos: x2 -180pts

Nota: Este informe de batalla usa el sistema de Warhammer Reforged, en la modalidad de patrullas. De ahí los puntos y el tamaño de las unidades.

El tabernero

Tras la sorpresa repentina Avraath rápidamente recompuso sus filas distribuyendo por un flanco a los caballeros, y por el otro a sus mastines, mientras ordenó a la tripulación del carro mantenerse a su lado para defender el centro.

A su vez los demonios de Nurgle se posicionaron con los zánganos y 5 portadores por un flanco, el heraldo con su unidad de 10 portadores por el otro flanco acompañado de las dos bestias de Nurgle. Por otro lado, para proteger el interior de las ruinas se formó un enjambre de Nurgletes.

En su afán de vencer en batalla, Nurgle envió un foco a las bestias aumentando sus heridas a 6 cada una mientras el Heraldo invocó los vientos de la magia para conocer el hechizo identificativo.

Despliegue

Turno 1

Caos:

Avraath al ver la materialización de los demonios, ordena a su hueste avanzar para acabar con sus enemigos, los mastines se adelantan buscando el flanco izquierdo, y los caballeros de Khorne deciden hacer lo mismo pero aguantando un poco la posición. Por otro lado, la unidad de guerreros junto a Avraath comienza su avance protegidos por el carro en su flanco izquierdo.

Demonios de Nurgle:

Visto el avance de los adoradores de Khorne, los demonios deciden también avanzar y posicionarse. Los adoradores del dios de la sangre pecan de avanzar sin pensar demasiado antes de entrar en combate, por lo que los seguidores de Nurgle deciden optar por una táctica mas defensiva manteniendo una zona de distancia necesaria para que los guerreros de Khorne fallen al intentar sus cargas y queden indefensos a una carga de Nurgle. Para ello los Zumbadores deciden posicionarse a una distancia prudencial de los mastines mientras que las bestias realizan lo mismo por el otro flanco para atraer la atención de los caballeros.

A su vez los portadores con el heraldo deciden avanzar un poco y posicionarse también para realizar una contracarga mientras el Heraldo intenta reunir poder suficiente de los vientos de la magia para lanzar el hechizo identificativo de Nurgle. Sin embargo Khorne no permitió que entrase ese hechizo protegiendo a sus caballeros y dispersándolo, mientras el enjambre decidía salir de las ruinas.

Turno 2

Caos:

Avraath era un caudillo inteligente, le fue sencillo entender la estrategia de Nurgle por lo que ordenó a su carro que mantuviese la posición. «-¡Aguanta la posición estúpido, ellos esperan que actuemos de forma primitiva y carguemos!-«

Lastima que sus ordenes no se escuchasen lo suficiente, pues la codicia de obtener cráneos cegó a los jinetes que se lanzaron sin pensar (¡Chequeo fallido con un 11!). Vista la actitud de los caballeros, Khorne les bendice con un avance rápido (¡Doble 6 en los dados de carga!) entrando en combate contra las bestias de Nurgle. Mientras tanto en el otro flanco los mastines ansiosos de devorar cualquier cosa se abalanzaron cargando contra la unidad de 5 portadores.

Sus ganas de comer hicieron que devorasen a un portador mientras se defendían con uñas y dientes, ya que los portadores solo pudieron acabar con la vida de uno de los mastines. Al otro lado del campo de batalla los caballeros le quitaron 3 heridas a una de las bestias y gracias a su gruesa armadura no recibieron ninguna baja.

Ante tal desesperación y ganando este primer combate, una de las bestias desapareció en el fervor de la batalla (¡Perdieron combate y por inestabilidad obtuvieron 3 heridas mas!)

Demonios de Nurgle:

Los zumbadores ante el avance de los mastines ganando el combate de los portadores, deciden cargar por el flanco para poder eliminar la amenaza. A su vez el heraldo de Nurgle ordena cargar por el flanco de los caballeros para ayudar a la bestia a mantener la posición.

En el intenso combate esta vez la bestia consigue repeler todos los ataques recibidos por parte de 3 caballeros, mientras otro caballero consigue eliminar a uno de los portadores. Por su parte ni los portadores ni la bestia consiguen herir a los caballeros. Aún así, viéndose rodeados los caballeros huyeron del combate (¡Fallo de chequeo por perder el combate de 1, los dados quisieron que los caballeros huyeran con un 11 en el chequeo y huir lo justo para salir por el borde del tablero!). Así los portadores y la bestia restante se reorganizaron para acudir al otro lado del campo de batalla donde se iba a decidir el enfrentamiento. Por otro lado los mastines acabaron con otros dos portadores mientras que estos no pudieron hacer absolutamente nada. Sin embargo los Zumbadores de Nurgle consiguieron acabar con los 4 mastines y reorganizarse para recibir una posible carga frontal, mientras el enjambre de Nurgletes iba acosando a los guerreros de Avraath.

Turno 3

Guerreros del caos:

En el fragor de la batalla, viendo a sus mastines destruídos y a sus caballeros huyendo lejos de la batalla, Avraath se ve lleno de ira y sed de destrucción. Clavando su arma en el suelo ordena a la tripulación del carro que cargue contra los Zumbadores: «-¡Los quiero muertos, ¿me oís?! ¡Acabad con esos malditos engendros voladores!-« El carro decide cargar llegando sin problema hacia los zumbadores y causando 7 impactos por carga, Khorne miraba fijamente el combate con preocupación, pues ver a sus seguidores huir del combate no le hacía felíz en absoluto. Esos impactos con con los ataques de la tripulación acabaron con un Zángano y dejaron al borde de la muerte al otro. Sin embargo el Zángano restante no consiguió herir al carro y por resolución del combate desapareció ante los ojos de todos.

Avraath contento por lo ocurrido siguió avanzando con sus guerreros dando ordenes al carro de que no entrase en cólera ni avanzase hacia sus enemigos arrasando.

Demonios de Nurgle:

Viendo el festival de destrucción que había arrasado a los Zánganos, los portadores estaban intimidados y se alejaron hacia atrás lo poco que podían. Tenían ante ellos un carro con claras intenciones, y a una unidad de Guerreros avanzando de frente.

Por su parte el heraldo con sus portadores avanzó seguro sabiendo que su flanco estaba protegido por la bestia restante.

El heraldo volvió a intentar lanzar el hechizo pero Khorne no estaba dispuesto a que la magia interfiriese en sus planes, por lo que ayudó a dispersar el hechizo de nuevo. Mientras tanto ajenos a todo lo que sucedía, los nurgletes seguían avanzando por la retaguardia de los guerreros de forma desordenada.

Turno 4

Guerreros del caos:

Avraath viendo el miedo en los portadores decide cargar contra ellos junto a su unidad de guerreros, el carro a su vez avanza en la dirección hacia donde se encuentran tanto los portadores como la bestia que avanza en su dirección.

En el combate los guerreros acaban con los portadores que quedaban, Avraath demostrando ser un gran líder ordena a sus guerreros que no se vean cegados por la sed de sangre y no arrasen hacia adelante reorganizando a sus tropas en dirección a los portadores y la bestia.

Avraath visualizó el campo de batalla y pensó en sus próximos pasos, pero primero estaba deseoso de ver cómo tratarían de reaccionar los demonios. ¿Se atreverían a cargar o seguirían con su estrategia de hacer perder una carga por la furia asesina a sus guerreros?.

Demonios de Nurgle:

Ante tal situación los Nurgletes deciden avanzar e interponerse entre los seguidores de Khorne y la unidad del general de Nurgle, a su vez los portadores avanzan un poco y la bestia se posiciona para poder realizar una futura carga por el flanco. El heraldo volvió a convocar los vientos de la magia y logró herir al carro con una herida.

Turno 5

Guerreros del caos:

Visto el intento cobarde de aguantar que estaban realizando los enviados de Nurgle, Avraath entró en cólera y ordenó al carro cargar para acabar con el enjambre de Nurgletes, confiado en que eso ayudaría a que después arrasase hacia adelante entrando en combate con los portadores. Sin embargo no contaba con que el destino a veces es caprichoso, o quizás el heraldo de Nurgle esperaba eso también y formaba parte de su oscura estrategia…

En cualquier caso como he dicho, el destino a veces es caprichoso y el enjambre solo recibió 3 impactos por carga traducidos en 3 heridas y en el combate los Nurgletes consiguieron asestar 1 herida al carro. Fuese cual fuese el plan de ambos generales, ninguno de ellos había contado con que ambas unidades sobrevivirían al combate.

Demonios de Nurgle:

Ante tal situación la bestia aprovechó y cargó por el flanco del carro para tratar de herirlo, mientras los portadores mantenían la posición y el heraldo intentaba causar una herida mediante el hechizo a Avraath sin lograrlo.

Mientras tanto en el combate la tripulación del carro decidió repartirse los ataques, siendo primero dirigidos hacia el enjambre de Nurgletes y destruyéndolo, para después atacar a la bestia causándole 1 herida. Por el contrario la bestia no consiguió herir al carro que estaba aguantando contra viento y marea todos los golpes que recibía.

Turno 6

Guerreros del caos:

Viendo como avanzaba la batalla, Avraath decidió que era el momento de acabar con todo de una vez por todas. Aullando en nombre de Khorne los guerreros cargaron al flanco de la bestia, la cual tenia una sorpresa preparada gracias a su cuerpo residual que causó una baja en la unidad de Avraath.

Viendo como su guerrero desaparecía entre la mugre que daba forma a la bestia, Avraath y sus guerreros comenzaron a lanzar ataques a la bestia siendo él el primero en hacerlo. Gracias a su arma mágica evitó el aura demoníaca y cuando la bestia trató de regenerarse gracias al estandarte de la llama perpetua, la bestia estalló en una mole de fuego que evitó que se pudiera regenerar y mientras las llamas rodeaban a la bestia el carro asestó la última herida que acabó con esta.

Avraath, sin miramiento alguno decidió después arrasar hacia adelante, entrando en combate contra la unidad de Portadores donde se encontraba el heraldo de Nurgle.

Demonios de Nurgle:

Ante tan devastadora carga los Portadores trataron de acabar con los guerreros de Avraath sin mucho éxito, los seguidores de Khorne acabaron con 4 portadores. Avraath lanzó un desafío al Heraldo que lo aceptó sin pensarlo, a sabiendas de que si no lo hacía, le esperaría una eternidad de torturas en el jardín de la putrefacción.

Avraath clavó la espada mágica en el torso del heraldo y con el otro arma de mano consiguió cortarle un brazo. Aún así el heraldo sobrevivió con 1 herida de las 3 que tenía al inicio de la batalla, contestando con todos los ataques posibles sin éxito alguno.

Viendo la derrota garantizada, un destello verde cubrió el campo de batalla, haciendo desaparecer los restos de las hordas de Nurgle de aquel lugar, que en adelante quedaría consagrado a Khorne.

El silencio reinaba en aquel frío páramo, Avraath buscó entre las antiguas ruinas pero no encontró absolutamente nada… La leyenda del arma de Khorne era simplemente eso, una leyenda, una sucia artimaña de Khorne que estaba riéndose desde su trono a carcajadas. Avraath había sido manipulado para recuperar esas ruinas en nombre de Khorne, que seguro tenía otros planes para aquellas piedras malditas.

Eso es todo, así fue como terminó ese Heraldo de Khorne. Recuerdo un grupo de trovadores que solían hacer sonas sus canciones por las calles de Altdorf decían: «De lo que ves créete la mitad. De lo que no ves, no te creas nada.» Cuidado con las leyendas que escucháis, no todas son ciertas en este viejo mundo.

Manteneos alejados del norte, pues solo la muerte y la desgracia os esperan allí.

El tabernero

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¡Nos vemos por el viejo mundo, no dejéis de pasar por esta humilde taberna en busca de cerveza fría y buenas historias!

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