¡Venid aquí junto a la chimenea, acercaos al fuego! Voy a contaros una de esas historias con el olor de las batallas antiguas. Todo esto ocurrió hace mucho tiempo y mi vaga memoria me ha hecho olvidar cuanto ha pasado desde entonces en realidad. Lo que recuerdo perfectamente es el lugar donde ocurrió, en Sylvania, cerca de Nachthafen.

El Tabernero
Nachthafen, en el centro de Sylvania rodeado de montañas, bosques y oscuridad…

Aquel día el pueblo de Nachthafen lucía especialmente oscuro, más que de normal, y la única luz que se atisbaba en toda la población provenía de las afueras del pueblo, junto al linde del bosque. Un resplandor rosado comenzó a cubrir todo el lugar, saliendo del bosque al tiempo que una jauría de criaturas deformes rodeadas de aullidos.

Ese día Tzeentch se había fijado en algún objeto de poder oculto en Nachthafen y sus seguidores no tolerarían volver con las manos vacías.

Con lo que no contaban los dioses del caos, es con la avaricia del vampiro “Konrad von Ravenhost” y su nigromante, “Reinhald Haldoff”, que hacía semanas estudiaban la anomalía de los vientos de la magia en ese antiguo lugar, y no cederían ni un atisbo del poder que albergaba.

Viendo la amalgama de criaturas que surgían de los bosques, Konrad no tardó en convocar a sus criaturas voladoras incluyendo a la más fiel de sus mascotas, un Varghulf, mientras Reinhald levantaba a todo tipo de zombies y esqueletos, antaño habitantes y defensores de Nachthafen.

El heraldo de Tzeentch al ver la cantidad de criaturas no-muertas que habían surgido para defender la población, decidió mantener una posición ventajosa sobre una colina desde la que se visualizaba el campo de batalla al completo. La guerra había llegado a Nachthafen, y el listado de víctimas que acarrearía era inacabable. 

Listas de ejército:

Campo de batalla:

La diosa fortuna, lanzando 1D6, decidió jugar en el campo de batalla número 6. (Puedes ver nuestro campo de batalla y sus posiciones en este enlace: https://eljabalipisador.com/tablero-modular-para-warhammer/ )

Dado el pequeño tamaño de la partida (850 puntos / bando), decidimos jugarlo con el siguiente formato:

Despliegue:

Ambos ejércitos se atrincheraron en sus respectivas colinas, como puede apreciarse en la siguiente imagen.


Informe de Batalla Warhammer Reforged:

Turno 1 Condes Vampiro:

Tanto el vampiro como el nigromante se unen al bloque de “Leva Sylvana” y comienzan a avanzar colina abajo. En paralelo a ellos avanza el bloque de zombies, mientras el Vargulf se posiciona en el flanco izquierdo junto a 3 Murciélagos gigantes que también avanzan hacia el enemigo. Konrad tiene claro que la mejor defensa es un buen ataque, nadie va a mancillar las tierras que pertenecen a los suyos por derecho.

Turno 1 Demonios del Caos:

Mientras tanto los demonios de Tzeentch confiados en su superioridad sobre las insignificantes criaturas no-muertas, deciden mantener su posición sobre la colina.

Los heraldos se unen al bloque de horrores y comienzan a disparar salvas de proyectiles ígneos causando la baja de 2 Leva Sylvana. Los aulladores y el carruaje flamígero se posicionan en el flanco derecho para intentar atraer la atención de la criatura Varghulf.

El carruaje trata de lanzar su vómito llameante pero termina errando el disparo y queda en una llamarada en el centro del campo de batalla que ilumina con destellos tintineantes rosados y azulados.


Turno 2 Condes Vampiro:

Ante la oleada de disparos recibidos, Reinhald y Konrad deciden llevar su unidad a escudarse tras los zombis, que pasan a ser un escudo humano ante los disparos de los horrores. Mientras tanto el Varghulf harto de ver a las criaturas del otro lado del campo de batalla, emprende el vuelo y busca el flanco izquierdo de los Aulladores.

Los Murciélagos se colocan en la retaguardia, y el Nigromante levanta  a 7 zombis más destinados a hacer crecer el muro de carne putrefacta que defiende a la unidad de su general. El Vampiro levanta a los 2 esqueletos de Leva Sylvana que habían caído el turno anterior, para llevarlos de nuevo a la batalla.

Turno 2 Demonios del Caos:

Ante la imponente figura del Varghulf los aulladores deciden hacer un vuelo rasante sobre él, con el cual no consiguen ni siquiera hacer un rasguño ante la gruesa piel del monstruo. El carruaje flamígero realiza la misma táctica ante los Murciélagos sin ser capaz tampoco de causarles ninguna herida. Ante tal fracaso el carruaje decide dispararles una llamarada, que esta vez sí que consigue causarles una herida.

Tzeentch estaba furioso por la actuación de sus aulladores, por lo que potenció los vientos de la magia para sus heraldos causando que uno de ellos lanzase un potente hechizo que hizo volver a su tumba a 9 de los zombies, a cambio de una disfunción mágica que por suerte sólo acabó con la fase de magia. Ante tal festín de muerte, los horrores siguieron lanzando andanadas ígneas, acabando con 7 zombies más.


Turno 3 Condes Vampiro:

Viendo caer a sus zombies por doquier, el Vampiro y el nigromante enfurecidos convocaron de nuevo los vientos de la magia con una gran concentración, permitiéndoles levantar nuevamente a los zombis caídos y ampliando las filas de la Leva Sylvana.

Con sus energías renovadas, y al ver que estaban lo suficientemente cerca del enemigo, Konrad lideró a la Leva Sylvana saliendo de detrás del muro de carne putrefacta que les había hecho de parapeto el resto de la batalla, al mismo tiempo que el Nigromante lanzaba la “Danza Macabra” sobre la propia unidad de Leva Sylvana haciéndolos cargar contra el flanco de los aulladores.

A su vez, el Varghulf y los Murciélagos se alejaban de los aulladores y del carruaje buscando una posición en la cual no pudieran recibir de nuevo un vuelo rasante de ninguno de ellos.

Konrad, cansado del constante vuelo de los aulladores se enzarza con ellos mientras la Leva Sylvana que le acompaña con sus alabardas ataca sin pensárselo dos veces, lo que provoca que 3 de los 4 aulladores mueran. El último aullador en pie no consigue realizar ninguna baja, lo que hace que pierda el combate y debido a su inestabilidad estalle en un resplandor rosado volviendo al reino del caos del que nunca debió salir.

Turno 3 Demonios del Caos:

Viendo como son aniquilados los aulladores, el carruaje flamígero decide cargar contra el Varghulf tratando de arrollarlo con el impacto, un impacto que habría destruido a cualquier criatura normal. Pero el Varghulf no era una criatura normal, era el peor de los oscuros horrores voladores que poblaban Sylvania, y su constitución estaba muy lejos de lo que consideraríamos normal. Estaba diseñado para aguantar todo tipo de atrocidades, y la carga del carruaje no fue lo suficientemente fuerte para causarle ni una sola herida.

Por otro lado, Tzeentch utilizó uno más de sus engaños, lanzando un hechizo que provocó que Konrad, Reinhald y la Leva Sylvana se pelearan entre sí causando ocho bajas entre sus filas.

Mientras tanto el carruaje flamígero sigue tratando de acabar con el Varghulf, causándole 2 heridas, pero no sin recibir otras 2 heridas a cambio por parte de este.


Turno 4 Condes Vampiro:

Ante el ataque mágico anterior por parte de los seguidores de Tzeentch, Konrad se enfurece y junto al nigromante vuelven a alzar de nuevo a las Leva Sylvana que habían caído en la batalla, además de devolverle al Varghulf las heridas recibidas con anterioridad.
Con sus fuerzas restauradas Konrad decide cargar contra el flanco de los horrores que había ganado al destruir a los aulladores, al tiempo que da la orden a los zombis de que se abalancen al combate contra los mismos horrores apabullando sus filas.

Konrad lleno de ira decide lanzar un desafío a la unidad que es aceptado por el campeón de los horrores, que buscando demostrar ser digno campeón de su dios se envalentona para atacar e intentar acabar con Konrad. Valiente error por su parte, pues bastó un ataque del filo de la espada de Konrad para partir en dos al campeón y devolverle al reino del caos.

Viendo a su líder destruir al campeón, los esqueletos de la Leva Sylvana golpearon sin miramientos con sus alabardas cortando en dos a los horrores rosas.

Por su parte, los zombies comenzaron a lanzar golpes sin miramiento sin éxito alguno, recibiendo dos bajas por parte de los horrores. Mientras tanto el Varghulf con su fuerza restaurada por completo atacó sin piedad al carruaje, que consiguió salvar un mínimo de heridas, las suficientes para infligir 2 heridas de nuevo al Varghulf. 

Turno 4 Demonios del Caos:

Dado que la iniciativa entre el carruaje y el Varghulf era la misma, el combate final entre estos fue simultáneo. Por las heridas recibidas en el anterior turno, el Varghulf lanzó un aullido de dolor que retumbó por todo el campo de batalla, con la mirada llena de rabia alzó el vuelo y descendió en picado para asestar un golpe terrible destruyendo el carruaje y devorando la cabeza del piro incinerador, siendo este último incapaz de hacer ninguna herida con su último aliento. .

Mientras tanto, rodeados y superados en número, los heraldos de Tzeentch trataron de convocar los vientos de la magia, pero viendo la actuación que estaban teniendo en el campo de batalla, “El Señor de la Transformación” no estaba dispuesto a ofrecerles su favor.

Viendo que no contaban con la ayuda mágica de su señor, los heraldos se enzarzaron a asestar golpes a los zombis, mientras el Vampiro y la Leva Sylvana destruían uno a uno a los horrores mermando sus filas.


Turno 5 Condes Vampiro:

El Varghulf, viendo que el fragor de la batalla se concentraba bajo la colina, se lanzó directamente contra la retaguardia de los horrores, cuando estos quisieron darse cuenta estaban completamente rodeados por las criaturas de la noche y habían sido aniquilados.

La batalla había terminado para los seguidores de Tzeentch y no les quedaba más remedio que volver al reino del caos del que nunca debieron salir. Ese día, Tzeentch no se haría con el poder oculto en Nachthafen, mientras que Konrad y Reinhald ganaron méritos para seguir comandando los ejércitos de la no-muerte. 

Y eso es todo, poco más se supo de esa batalla, a día de hoy nadie sabe cuál era ese objeto ni por qué los demonios andaban tras él. No hay mucho más que os pueda contar sobre Konrad o Reinhald, pues lo que pasa en Sylvania, se queda en Sylvania…

El Tabernero

Las fotillos:

Pasamos un gran día entre batallas de warhammer, risas e infinidad de unos en nuestras tiradas. Por la mañana jugamos un 2vs2 Imperio y Silvanos VS Condes y Mercenarios.

De ese no hubo informe, esperamos pronto hacer una partida a más puntos y subir otro informe.

¡Y eso es todo, esperamos que os haya gustado el formato! Nosotros nos lo pasamos pipa jugándolo y redactándolo. Si os ha gustado, compartidlo y ayudadnos a darle visibilidad, estaremos encantados de seguir dándole vida 🙂

¿Qué habrías hecho tu de ser el general no-muerto? ¿Y de ser el general demonio? ¡Cuéntanoslo en las redes o en los comentarios!

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¡Nos vemos por el viejo mundo, no dejéis de pasar por esta humilde taberna en busca de cerveza fría y buenas historias!

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