Saludos jabatos, ¿conocéis la noche del veterano del Jabalí pisador? El post de hoy es el primero de una trilogía en la que quiero relatar como iniciamos y lo que supuso para el club La noche del veterano.
La noche del veterano no es invención del Jabalí pisador, podéis llamarnos “plagiadores” sin remordimiento alguno. Desconozco de dónde salió el término en primer lugar, pero es algo bastante extendido en el hobby, así que, nosotros también hicimos uso de él; se que la tienda Goblin trader tiene una noche a la semana o mes, en la cierran más tarde, por darle más tiempo a los jugadores o permitir a los que trabajen de tarde tener un rato de batallas, y esa era la idea general que tomamos nosotros, aunque la fuimos evolucionando poco a poco.

Las primeras noches del veterano que hicimos, todavía no teníamos local propio, ni siquiera la asociación, únicamente teníamos un nombre, un grupo de WhatsApp y muchas ganas, y nuestras batallas las disputábamos en un local alquilado a una asociación de juegos que disponía de muchísimas mesas y espacio.
No queríamos que la noche del veterano fuera sólo para jugar batallas, queríamos que esas noches sirvieran para reunir a todos los primeros jabatos, conocernos, conversar, tomar cervezas y, en último lugar, jugar a warhammer. Llegábamos con nuestras cajas de miniaturas y listas de ejército ocupando las mesas y poco a poco aquello se iba llenando de gente. Algunos venían a jugar, otros sólo a saludar y tomar una cerveza, unos venían por la tarde o después de cenar, pero entre risas y dados, se nos iban haciendo las tantas.
Pensarás que, siendo un grupo de jugadores de warhammer, en el que nuestro único punto en común es, precisamente el warhammer, juntarnos para jugar y dejar esto como último punto en la prioridad es un sinsentido, pero nada más lejos de la realidad, precisamente por ser lo único en común, el hecho de conocernos, conversar y tomar cervezas ayudó a crear el grupo, a iniciar amistades, a planear castillos en el aire; podíamos hacer camisetas del jabalí pisador, estaría bien alquilar nuestro propio local, y si hacemos dados personalizados…, es decir, a poner los cimientos del futuro club.

Pero bueno, volviendo a la campaña. El problema que tienen siempre las campañas es la responsabilidad de tener que quedar cada cierto tiempo para jugar una batalla, y que cada uno con su agenda de la vida adulta, tiene complicado cuadrar, y ahí entró la magia de nuestro jabato Miguel; preparaba un trasfondo, que avanzaba con los jugadores que hubiera cada noche, daba igual que fuera tu primera noche del veterano o que contaras con decenas de masacres, simplemente usaba los resultados para narrar una historia, consiguió convertir lo que, sobre el papel, era tan sencillo como quedar para jugar batallas en algo que relacionaba cada una de ellas. Si un héroe moría, aparecía su esquela en el heraldo, si una población era arrasada, formaba parte del relato, si alguien perdía un objeto mágico, había un cartel ofreciendo una recompensa por recuperarlo.
Hablando de Miguel, es posiblemente el único jugador de warhammer del mundo con el 100% de sus miniaturas pintadas, y hablamos de una persona con grandes ejércitos de Enanos, Imperio, Condes Vampiro, Caos… Él se encargaba de realizar los emparejamientos, plantear los escenarios y recoger los resultados de cada batalla, y con todo eso, preparaba un documento de trasfondo con mil detalles en cada esquina; pergaminos sobre héroes fallecidos, poblaciones arrasadas por ejércitos enemigos, carteles ofreciendo recompensas por objetos mágicos perdidos y un sinfín de detalles alucinantes más.




Los resultados finales cayeron en el olvido, pero la semilla de la asociación había germinado. Podría decir que todos los integrantes del grupo de WhatsApp luchamos en, al menos, una noche del veterano, comimos y bebimos juntos, surgieron las primeras ideas y bocetos para buscarnos local propio, ideamos nuestras primeras camisetas del Jabalí pisador, y comenzamos una amistad. Hoy algunos de esos primeros jugadores ya no siguen en el grupo, cada uno por sus propios motivos, pero la mayoría mantenemos el contacto en los diferentes chats, y puedo decir que son mis amigos. Así que, la Noche del veterano fue un verdadero éxito.
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Magnifica historia. Pero faltan barcos.
Lo de los barcos en el heraldo en chándal, aquí solo guerras en tierra firme
Muy bonito, la verdad es que fue la iniciativa motor del actual club. Esperando leer la triologia entera!
Fue lo que nos impulsó a nacer y crecer, la verdad que fue un acierto completo
guapísima la historia. Me trae buenos recuerdos 🙂
Fue una gran época!!!!
Noche del veterano? Eso ya lo he oído en otro sitio!
Debería llamarse “noche del soldado” o “noche del jabato” o “el jabato veterano!”
Y yo no salgo en ninguna foto? Voy a pedir una hoja de reclamaciones!!!
PD: la idea de reunir a la gente alrededor de una mesa con la excusa de jugar a Warhammer fue todo un acierto. Quiero ver cómo continúa esa historia
Espero que un comité se encargue de renombrar el evento y juzgar a los plagiadores
Lo cierto es que este artículo me ha parecido una idea ESTUPENDA. Volver la vista atrás y ver hasta donde hemos llegado, a partir de una mesa llena de pizzas, buena conversación y partidas disparatadas de Warhammer Reforged.
Como bien dices, convirtió a absolutos desconocidos, en buenos amigos.
Gracias por traernos todos estos buenos recuerdos Pedro.
¡Larga vida a «El Jabalí Pisador»!
Muchas gracias!!!! Esa era la idea, ver toda la evolución que hemos tenido en todos los aspectos
Cerveza, minis pintadas y Warhammer, siempre es un gran inicio, gente que tira del carro y da los primeros pasos otros que se animan al ver que anda, todos necesarios, al final para muchos tener nuestro propio local friki, decorado, usándolo con camaradas con nuestra misma visión del hobby, aunque slgunos se desvíen y pinten elfos, es cumplir el sueño de todo niño.
Somos un club tolerante donde los haya, pero con los elfos… nadie quiere elfos a su alrededor